Son las 4 de la madrugada. Hace unos minutos estaba tumbado en la cama leyendo Less than zero (Menos que cero), de Bret Easton Ellis. Envuelto en un clima de pesimismo absoluto me ha dado por pensar en un ensayo que terminé de leer hace escasos días: El Mito de Sísifo, de Albert Camus.

Pienso en el pesimismo existencialista de principios de siglo XX. Más bien me introduzco en este. No puedo dormir, ya que dentro de unas horas conoceré una decisión que marcará a corto plazo mi estado de ánimo.

En las primeras páginas del ensayo de Camus, este nos habla sobre el suicidio (Lo absurdo y el suicidio). Para el literato argelino no hay razón alguna que justifique quitarse la vida, ni siquiera el haber terminado tu propio proyecto de vida (tema especialmente existencialista). No es este el tema central de mi reflexión, pero es una idea a la que he estado dando vueltas los últimos días. No por querer quitarme la vida, sino porque es una afirmación que me parece correcta en la mayoría de los casos. Sopongo que existirá algún caso en el que el suicidio tenga cabida dentro de nuestra razón, pero por ahora no conozco ninguno, y siguiendo la teoría falsacionista de K. Popper, daré como verdadera la afirmación de Camus.

Y voy ahora a la idea que me ha llevado a escribir este “post”: el pesimismo. Creo que el pesimismo es un sentimiento creado por el ser humano tras haber recibido algunos “palos” durante su vida. Es más, pienso que en algún momento de nuestra vida cualquier persona, como yo ahora mismo, ha sido pesimista. Parece haber una nebulosa que me rodea, como un día nublado y con una lluvia incesante.

Parece como si la persona cayese en una vagedad absoluta. Mejor, en unas lejanas ganas de hacer algo. Pero esto, a mi entender, es un error que sólo nos lleva a caer una y otra vez en ese pesimismo, como si fuese un círculo del que no se puede salir. Pero, ¿Cómo salir de esta prisión circular?. No lo sé. Si algún día tengo la respuesta la escribiré. Espero que sea hoy mismo. Pero en cualquier caso buscaré un razonamiento (no absurdo) para esta cuestión.

Muere Claudio Guillén

Enero 30, 2007

La noche del sábado pasado fallecía en su domicilio el académico y escritor Claudio Guillén. El fin de su vida llegó mientras veía una película en su casa. Guillén era hijo de Jorge Guillén, poeta de la Generación del 27. También era conocido por ser un gran experto en literatura comparada.

Pequeña biografía

Claudio Guillén nació en París en el año 1924, y con 15 años partió al exilio con con su padre a Estados Unidos. Fue este último quien despertó el interés por la literatura del pequeño Claudio. Guillén fue catedrático de literatura comparada en las universidades de San Diego, California, Princetown y Harvard.

Regresó a España en 1982, y fue designado catedrático extraordinario de Literatura Comparada por la Universidad Autónoma de Barcelona. El mes de octubre de 1999, Guillén fue galardonado con el Premio Nacional de Ensayo por Múltiples moradas. Desde marzo de 2002 Guillén ocupaba un el sillón “m” (minúscula) de la Real Academia Española.

Obras

Entre las lecturas que podemos destacar de este autor encontramos:

  • Entre lo uno y lo diverso (1985)
  • El primer siglo de oro (1988)
  • Teoría de la historia de la literatura (1989)
  • El sol de los desterrados (1995)
  • Europa, ciencia e inconsciencia (1997)

Visto en El Mundo

Como he podido leer en la edición electrónica de El Cultural, el Centro de Creación Experimental de la Universidad de Castilla – La Mancha, ha decidido publicar Pomelo, de Yoko Ono. Según nos cuenta este semanal, este libro es “una obra en la que invita a los lectores a desarrollar un papel activo en el proceso de elaboración de la obra de arte”.

La primera edición de este libro fue publicada por Yoko Ono en Tokio. Esto ocurrió en el año 1964, y no tuvo mucha repercusión. En 1970 se volvió a publicar otra edición. Esta vez en las ciudades de Londres y Nueva York. Su relación con John Lennon ayudó al aumento de difusión de su libro, que hasta el momento es el que ha tenido más repercusión de su obra.

 

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Os invito a leer algunos de los contenidos de la obra, que están colgados en la página web del cultural. Son interesantes, y además nos invitan a reflexionar sobre algunos de los aspectos de la vida. Las primeras líneas de este fragmento las recomiendo especialmente para los hombres. Desde mi punto de vista son un tanto especiales.

Ir al fragmento de “Pomelo”

Fuente: El Cultural

Fotografía: Shakefrog