Son las 4 de la madrugada. Hace unos minutos estaba tumbado en la cama leyendo Less than zero (Menos que cero), de Bret Easton Ellis. Envuelto en un clima de pesimismo absoluto me ha dado por pensar en un ensayo que terminé de leer hace escasos días: El Mito de Sísifo, de Albert Camus.

Pienso en el pesimismo existencialista de principios de siglo XX. Más bien me introduzco en este. No puedo dormir, ya que dentro de unas horas conoceré una decisión que marcará a corto plazo mi estado de ánimo.

En las primeras páginas del ensayo de Camus, este nos habla sobre el suicidio (Lo absurdo y el suicidio). Para el literato argelino no hay razón alguna que justifique quitarse la vida, ni siquiera el haber terminado tu propio proyecto de vida (tema especialmente existencialista). No es este el tema central de mi reflexión, pero es una idea a la que he estado dando vueltas los últimos días. No por querer quitarme la vida, sino porque es una afirmación que me parece correcta en la mayoría de los casos. Sopongo que existirá algún caso en el que el suicidio tenga cabida dentro de nuestra razón, pero por ahora no conozco ninguno, y siguiendo la teoría falsacionista de K. Popper, daré como verdadera la afirmación de Camus.

Y voy ahora a la idea que me ha llevado a escribir este “post”: el pesimismo. Creo que el pesimismo es un sentimiento creado por el ser humano tras haber recibido algunos “palos” durante su vida. Es más, pienso que en algún momento de nuestra vida cualquier persona, como yo ahora mismo, ha sido pesimista. Parece haber una nebulosa que me rodea, como un día nublado y con una lluvia incesante.

Parece como si la persona cayese en una vagedad absoluta. Mejor, en unas lejanas ganas de hacer algo. Pero esto, a mi entender, es un error que sólo nos lleva a caer una y otra vez en ese pesimismo, como si fuese un círculo del que no se puede salir. Pero, ¿Cómo salir de esta prisión circular?. No lo sé. Si algún día tengo la respuesta la escribiré. Espero que sea hoy mismo. Pero en cualquier caso buscaré un razonamiento (no absurdo) para esta cuestión.

4 comentarios a “Reflexiones “camusianas””

  1. pianista 2a parte Dijo:

    El remordimiento, y en ello coinciden todos los moralistas, es un sentimiento sumamente indeseable. Si has obrado mal, arrepiéntete, enmienda tus yerros en lo posible y esfuérzate por comportarte mejor la próxima vez. Pero en ningún caso debes llevar a cabo una morbosa meditación sobre tus faltas. REVOLCARSE EN EL FANGO NO ES LA MEJOR MANERA DE LIMPIARSE.

    uN MUNdo Feliz. HuxleY

  2. Joan Antoni Dijo:

    Tens raó Pau. No et dic que no, però això només ha estat una petita reflexió.

  3. Mrs. Black Dijo:

    Perdone señor Peña, le he confundido por unos momentos con el profesor Andreu. Tiene usted alguna relación con él? Mmmmm… interesante.

    Me pareix molt interessante sa teva reflexió, i inquietant el teu insomni. Jo som de les que penses que ser pessimista, encara que a vegades és inevitable, és perdre el temps. I no ens sobra, precisament.

    Gran, molt gran, Pau.

    PD: Puedes llamarme “genia” ;)

  4. aLMudenitA Dijo:

    Querido bRUm BRUM!!
    Aunque a veces parezca que el pesimismo absorbe tu vida , aunque sientas un vacío existencial en algunos momentos, aunque parezca que ya nada vale la pena… Siempre hay un pequeño halo de luz…un mensajito, un besito de mamÁ xD (cursi , pero cierto :D ), una sonrisa en el momento en el que más lo necesitabas, una palmadita en la espalda, o una esperanza. Piensa en positivo, que tienes muchas cosas buenas, y aunque lo demás carezca de sentido… SIEMPRE TENDRÁS UNA SONRISA…

    PORQUE…si no sonríes tú… ¿Quién va a sonreír?

    Un besitOOO Buidatgador!!!! =D!


Escribe un comentario